Febrero 4th, 2010

Europa: ¿ser o no ser? Esa es la cuestión

(Viena, 2 de enero)

Hoy se cumple un mes desde que España tomase las riendas de la presidencia de la Unión Europea (UE). Como ustedes sabrán, nos encontramos ante un punto de inflexión en la historia europea, donde el fundamento jurídico e institucional en la que la UE se apoya ha sido renovado. Pasito a pasito Europa trata de resolver el debate hamletiano de “ser o no ser”, y el Tratado de Lisboa parece querer dar una oportunidad a la pequena unión (que empezó con 6 estados miembros, y cuenta ya con 27) para que desempeñe un papel más importante en el mundo. Las nuevas candidaturas de países como Croacia o Islandia junto con el rápido desarrollo económico y social de muchos de los países de Europa del Este me llevan a pensar que el día en el que Europa y la Unión Europea confluyan en una no está tan lejos.

Hemos dado ya un primer paso hacia una Europa fuerte, unida, eficaz y con principios; una Europa capaz de superar los conflictos del pasado, jugando un papel autónomo y con una voz más fuerte y más coherente ante el mundo. Se trata de condiciones sine qua non-es aunque no inflalibles para que China, Estados Unidos o Rusia escuchen y tomen en cuenta lo que Europa tiene que decir.

_

_

Hace alrededor de dos semanas tuve la oportunidad de escuchar al Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, Miguel Ángel Moratinos, durante su intervención en el Consejo Permanente de la Organización para la Seguridad y la cooperación en Europa (OSCE). Lo hacía en calidad de representante rotatorio de la Unión Europea, con voz firme y enérgica, abanderado del lema de la presidencia para estos seis meses: Innovando Europa.

El Ministro Moratinos señaló como prioridades para la Presidencia española la plena aplicación del Tratado de Lisboa, la coordinación de las políticas económicas para promover la reactivación y el crecimiento sostenible, el impulso a una Europa de derechos y libertades al servicio de los ciudadanos, así como el refuerzo de la política exterior de la UE para convertir a ésta en un verdadero actor global. Asimismo, Moratinos se mostró partidario de restaurar la presencia de la OSCE en Georgia, apoyó la dinámica positiva de los presidentes de Armenia y Azerbaiyán en lo referente a Nogorno-Karabaj,  manifestó su optimismo con respecto a las candidaturas de Croacia e Islandia a la UE, felicitó a Serbia por su solicitud de adhesión a la UE, y comunicó a Montenegro, Albania, la antigua Republica Yugoslava de Macedonia, y a Bosnia Herzegovina su apoyo para su futura adhesión a la UE. Vamos avanzando. Lentamente, pero avanzando.

Al encontrarnos en este preciso momento en la historia, me parece justo echar la vista atrás y rememorar a grandes pensadores de los siglos XIX y XX como Victor Hugo, Aristide Briand, o Robert Schuman. Fueron personas que creyeron ciegamente en una Europa unida, próspera, tolerante, social y segura de sí misma. Para ellos no habia dilema: Europa tenía que ser. Para el equipo de retaguardia club también debe ser.

Os dejo con parte del discurso que pronunció Victor Hugo durante el Congreso de la Paz de París de 1849:

(…)A day will come when war will seem as absurd and impossible between Paris and London, between Petersburg and Berlin, between Vienna and Turin, as it would be impossible and would seem absurd today between Rouen and Amiens, between Boston and Philadelphia. A day will come when you France, you Russia, you Italy, you England, you Germany, you all, nations of the continent, without losing your distinct qualities and your glorious individuality, will be merged closely within a superior unit and you will form the European brotherhood (…). A day will come when the only fields of battle will be markets opening up to trade and minds opening up to ideas. A day will come when the bullets and the bombs will be replaced by votes, by the universal suffrage of the peoples (…)

(…) Un día vendrá en el que la guerra entre Paris y Londres, Petersburgo y Berlín, Viena y Turín, parecerá tan absurda e imposible como lo sería hoy entre Rouen y Amiens, entre Boston y Filadelfia. Un día vendrá en el que Ud. Francia, Ud. Rusia, Ud. Italia, Ud. Inglaterra, Ud. Alemania, Uds. todos, las naciones del continente, sin menoscabo de vuestras cualidades distintas, y vuestra gloriosa individualidad, se fundirán en una unidad superior, construyendo la fraternidad europea (…). Un día vendrá en el que no habrá más campos de batalla que los mercados abiertos al comercio y los espíritus abriéndose a las ideas. (…). Un día vendrá en el que las balas y las bombas serán reemplazadas por los votos, por el sufragio universal de los pueblos, (…)”.

Enero 29th, 2010

Salinger in Memorian

“Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso. Primero porque es una lata, y, segundo, porque a mis padres les daría un ataque si yo me pusiera aquí a hablarles de su vida privada”

Primeras líneas de “El Guardian entre el centeno“. JD Sailinger falleció el 28 de enero en New Hampshire a los 91 años.

Enero 24th, 2010

Picasso en 3D

A continuación os dejamos un excelente video de Lena Gieseke, especialista en diseño 3D, a través del cual te puedes zambullor  en el Guernica de Picasso.

¡Disfrutad del paseo!

Imagen de previsualización de YouTube

Enero 22nd, 2010

Un Plan Marshall para Haití

“Haití necesita un Plan Marshall internacional, como el fondo de ayuda que Estados Unidos creó para reconstruir Europa Occidental entre 1948 y 1952, tras la Segunda Guerra Mundial.


Y es preciso que ese fondo se constituya ya mismo, porque ustedes y yo sabemos que muy pronto, cuando la noticia de Haití desaparezca de los titulares y sea reemplazada por una nueva tragedia personal de alguna estrella de Hollywood, o una nueva crisis internacional, nadie recordará a Haití. Es ahora, o nunca

Extracto del artículo de Andrés Oppenheimer Un Plan Marshall para Haití

Enero 8th, 2010

¿Igualdad o muerte?

Han transcurrido más de dos siglos desde que la población francesa, en plena ebullición revolucionaria, se arrojará a la calle con palos, mosquetes y senos al aire al grito de liberté, egalité y fraternité. Este lema, que maceró durante el s.XIX gracias a la caída del antiguo régimen y al auge de las ideologías, cristalizó finalmente en 1948, momento en el cual la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos, cuyo  primer artículo arranca con el célebre enunciado Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos.

Esta es la teoría que se enseña en escuelas y universidades y que, conmemoración tras conmemoración, repiten hasta la saciedad periodistas, político e historiadores, pero… ¿Qué demonios significa que todos los humanos seamos iguales? Y más importante todavía ¿Cómo se consigue?

En primer lugar, es importante resaltar que la concepción de igualdad de la sociedad moderna no se encuadra dentro del contexto de igualdad de resultados, sino en el marco de igualdad de oportunidades, lo que significa que todo humano ha de tener el mismo acceso a sus derechos políticos y civiles a fin de ejercer su libertad individual, independientemente del resultado que obtenga en la aplicación de la misma.

¡Libertad, igualdad, fraternidad o la muerte! Grito original de los revolucionarios franceses

Por otra parte, el concepto de igualdad que impera en Occidente está íntimamente ligado al Estado de Bienestar, artefacto político que se afanaron en construir todos los gobiernos tras las dos carnicerías mundiales que golpearon a la humanidad durante el pasado siglo. Este sistema social aboga por compensar las posibles deficiencias de la economía de mercado a través de la acción del Estado.

En esta línea, la promoción de la igualdad social se ha centrado en tres redistribuciones fundamentales; la redistribución del conocimiento, en base a la provisión de una enseñanza básica obligatoria para toda la ciudadanía,  la redistribución del poder, con  la aplicación del sufragio universal y la separación de poderes,  y la redistribución de ingresos, a través de un sistema fiscal progresivo en el cual se tributa más si se gana más (y que posibilita en segunda derivada las prestaciones sociales provistas por el Estado).

Estos tres aspectos buscan orientar a toda la sociedad hacía una situación efectiva de igualdad de social, incluso en forma de discriminación positiva, dado que una persona que haya tenido las mismas oportunidades que el resto pero que, por lo motivos que fueran, obtenga unos resultados catastróficos y se encuentre en una situación de desigualdad patente, puede optar por reflotar su situación a través de políticas y acciones favorables  especialmente diseñadas para ello.

Asimismo, aunque la igualdad de oportunidades es defendida por la amplia mayoría del espectro político, también es motivo de encendido debate. Por un lado la izquierda esgrime que un mayor esfuerzo del Estado conlleva una mayor igualdad social; por otro, la derecha argumenta que, aunque el Estado debe intervenir, una excesiva intromisión del mismo genera clientelismo, holgazanería y picaresca por una parte de la población supuestamente desfavorecida.

A día de hoy uno de los más encendidos debate abiertos en torno a la igualdad social se centra en el acceso a la sanidad por parte de la población estadounidense. El país más poderoso de la tierra vive en una paradoja de difícil comprensión dado que, a pesar de su situación de desarrollo privilegiada, gran parte de su población no tiene garantizado el acceso a la sanidad, al contrario de la mayor parte de los países europeos que cuenta con un servicio público centralizado  de asistencia médica. Además, los EEUU son uno de los países que más gastan en atención sanitaria, tanto en términos per cápita como en proporción a la renta nacional. Lo que solo puede indicar una terrible falta de eficiencia además de una esquizofrenia sistémica que produce un gasto dispara(ta)do a la vez que una deficiente cobertura médica.

En este sentido el Presidente Obama se ha lanzado a una cruzada tan quijotesca como necesaria; la reforma del sistema sanitario nacional. El fin último de esta iniciativa se centra en garantizar que la práctica totalidad de la población americana tenga cobertura médica.

En resumen, todavía queda mucho trabajo que hacer en materia de igualdad social. Como botón de muestra tan solo hay que señalar que gran parte de la población vive bajo una situación paupérrima de pobreza, maltratada por algún tirano de corte populista y/o fustigada por algún interminable conflicto bélico que merma sus Derechos Humanos básicos.

Por ello, tal vez se deba volver a sacar a la calle las azadas y mosquetes (incluso los senos), y retomar el estupendo eslogan de los revolucionarios franceses en su versión primigenia: liberté, egalité, fraternité ou la morte!*


* ¡Libertad, igualdad, fraternidad o la muerte! Grito original de los revolucionarios franceses, creado por Pache (alcalde de la Comuna de París) que posteriormente perdió su coletilla o la muerte por estar ligada al reinado del terror generado por la confrontación entre Girondinos y Jacobinos.