Viernes, noviembre 7th, 2008...22:41
Breve anatomía de la Crisis
Siempre que se tratan temas económicos la gente suele marearse con cifras, números y definiciones difícilmente comprensibles para el común de los mortales, por lo que voy a empezar el artículo por dos cuestiones básicas: ¿Qué es una recesión económica? ¿Qué es una crisis económica?
Una recesión se da cuando una economía incurre en dos trimestres seguidos con crecimiento negativo del PIB real en tasa anual[1], mientras que una crisis aflora cuando la recesión afecta a gran parte de las economías del globo y se expande como un virus inoculado a un sistema interconectado.
Además, una crisis económica lo suficientemente amplia y potente puede conllevar a una recesión de la economía mundial, lo que origina un círculo vicioso y cronológico compuesto por: empeoramiento de los resultados empresariales, quiebra de empresas, destrucción de puestos de trabajo, caídas bursátiles, bajada de los ingresos fiscales, reducción de la inversión y contracción del consumo, lo que a su vez alimenta de nuevo el proceso de caída libre de la economía.
Los sistemas económicos experimentan crisis y periodos cíclicos de recesión por lo que no es extraño que, tras años de crecimiento económico basado en la burbuja inmobiliaria, se produzca la actual situación de estancamiento y ralentización económica. El verdadero problema de la actual crisis no es su existencia, sino su alcance, virulencia y, sobre todo, el sector al que ha golpeado: el financiero.
Si pudiéramos aplicar principios de anatomía a la economía mundial, al sistema financiero y monetario le correspondería las funciones propias del sistema sanguíneo, dado que es el encargado de bombear a los sectores de actividad (que en nuestra metáfora serían los órganos) la suficiente liquidez para que puedan operar correctamente. El problema es que los mercados financieros mundiales han dejado de funcionar y el bajo ritmo de circulación sanguíneo-monetaria amenaza con colapsar el propio sistema. Si esta situación empeora ya no tendremos una economía enferma o en recesión, sino una economía en coma o estancada a la que tendremos que reanimar a base de electro-shocks.
Pero ¿cómo demonios se ha llegado a esta situación? La respuesta a esta pregunta es, en principio, sorprendentemente básica. Tras el fin de la burbuja tecnológica en el año 2001 los Bancos Centrales de todo el mundo bajaron el precio del dinero[2], para así estimular la economía mundial. El tema es que este movimiento para abaratar el dinero “dopó” al mercado inmobiliario y todo el mundo pasó de invertir en tecnología a invertir en inmuebles.
Los bancos, que vieron en esta tendencia una oportunidad única de negocio, se frotaron las manos y se dispusieron a financiar a todo aquel que quisiera adquirir una vivienda, prestando dinero a gente a quien en condiciones normales no le dejarías ni tu cartera. Esta tendencia de crédito fácil no se basaba en los activos o solvencia que poseyera la persona a la que se le dejaba dinero, sino en el aumento continuado y sostenido del valor de los precios de las viviendas.
En pocas palabras, el sistema bancario mundial ha concedido miles de millones de euros en créditos hipotecarios (o hipotecas basura) basándose en la – absurda – premisa de que los precios de las viviendas iban a experimentar fuertes incrementos de forma sostenida en el tiempo.
Tal como habrá empezado a deducir el lector más avispado, el problema explotó cuando el precio de las viviendas empezó a estancarse a mediados de 2008 y los bancos se dieron cuenta, aterrorizados, que las hipotecas que habían concedido alegremente en los últimos años empezaban a ser impagadas.
Asimismo, por si no era bastante con haber concedido miles de millones de euros en hipotecas basura, las entidades financieras, ayudadas por la inestimable ayuda de la ingeniería financiera de los bancos de inversión, se dedicaron a “paquetizar” y vender a otros inversores los derechos de cobro de todas las hipotecas basura que han venido concediendo. Lo que ha provocado que los bancos extendieran por el sistema económico estos activos tóxicos o de alto riesgo.
Si volvemos a nuestro símil anatómico, el sector bancario no sólo ha creado un virus (las hipotecas basura) sino que lo ha extendido a todo el cuerpo económico y resto de órganos o sectores. La consecuencia de esta situación es el estrangulamiento del sistema económico, ya que los vasos sanguíneos por donde circula el dinero están taponados o cortados debido al lio monumental que ha causado el virus tóxico de las hipotecas basura.
El problema a medio plazo es saber si, tal como plantea Nouriel Roubini[3], la actual Crisis va a adoptar forma de “V” (caída y pronta recuperación de la economía), forma de “U” (caída mantenida de la economía en el tiempo y posterior recuperación) o forma de “L” (caída de la economía y letargo a largo plazo). En resumen, si el cuerpo económico está pasando una enfermedad aguda de pronta recuperación, de recuperación lenta y dolorosa o, simplemente, va a caer en coma debido a la enfermedad.
La dirección que tome la actual Crisis dependerá en gran medida de la respuesta conjunta de los principales gobiernos del mundo, por lo que una respuesta coordinada de todas las economías del globo y la refundación del sistema económico sobre unos principios de eficiencia, regulación y redistribución es vital para mantener las constantes vitales de la economía y reparar su maltrecho sistema sanguíneo-monetario.
Si la actual Crisis ha dejado algo claro es que el sistema de libre mercado sin un mínimo de regulación y control no funciona. El paradigma de la mano invisible de Adam Smith[4] es tan solo una metáfora para explicar la capacidad – limitada – de ajuste del sistema, no un mantra inamovible tal como creen los fundamentalistas del mercado. Por lo que se puede afirmar que la era Reagan ha terminado.
Para concluir me gustaría apuntar desde estas páginas que el verdadero problema a largo plazo no es la actual Crisis financiera, sino la grave Crisis energética y de materias primas que estamos fraguando a nivel global ya que, al fin y al cabo, la viabilidad del ser humano en la Tierra pasa por conseguir ofrecer energías renovables y alimento a los 6.600 millones de almas que pueblan el planeta.
En caso de fracasar, le esperan tiempos difíciles a la humanidad.
Agente Iriarte – retaguardiaclub
+ información en:
- La Próxima Recesión de Guillermo de la Dehesa
- La Crisis Ninja de Leopoldo Abadía
- El Mundo después del Crash de Joaquín Estefanía
Si te quieres descargar el artículo en .pdf pincha en breve-anatomia-de-la-crisis
[1] El PIB real en tasa anual mide el valor de todos los bienes y servicios producidos en una economía de forma anual, ajustado por la inflación [2] El precio del dinero es el tipo de interés que fijan los Bancos Centrales para la emisión de moneda. Un menor tipo de interés ayuda a crear actividad económica, dado que el dinero es más “barato” y la gente o las empresas puede financiar su consumo o inversión.
[3] Profesor de Economía de la Universidad de Nueva York
[4] Adam Smith (1723-1790) fue un prestigioso economista escocés que intentó demostrar la existencia de un orden económico natural en el cual existía una “mano invisible” que ordenaba y auto regulaba el sistema económico, por lo que el mercado funcionaría con más eficacia según existiera menos regulación y menos interviniese el Estado en la economía



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