Jueves, Febrero 12th, 2009...21:48
¡Victor d´Hondt vuelve a la carga!
Debido a las sesudas e inquietantes preguntas de dos lectores de retaguardiaclub en relación al post ¿Es culpable Victor D´Hondt?, el equipo redactor de este espacio internacional ha decidido ponerse manos a la obra e intentar responder de la forma más clara y concisa posible a las mismas.
Las preguntas de los lectores eran las siguientes:
Yabu: Aparte de eso, lo que no entiendo es por qué cada escaño cuenta lo mismo a la hora de votar si hay distinto número de votantes que lo respaldan. En la época de maricastaña tendría sentido, pero hoy en día hay calculadoras.
Félix: Yo tengo una pregunta muy básica. Siempre se discute a la hora de saber hacia donde inclinan la balanza, en caso de hacerlo, tanto los votos en blanco como los nulos. Podríais hacer una aclaración sobre como se contabilizan estos votos y si van hacia algún lado o son un mero decorado un el lioso lio liante de las elecciones???. Muchas gracias o no.
En el sistema electoral español se prima la territorialidad sobre la población. A cada “territorio” (en este caso la provincia) le corresponden 2 escaños. Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla tienen uno cada una de ellas. De esta forma, quedan ya asignados 102 escaños. El resto de escaños (248) se reparten de forma proporcional según el número de habitantes de cada una de las provincias.
De esta manera, como hay provincias que ya tienen un mínimo de escaños asignados sea cual sea su población, si todo el equipo de retaguardia club nos fuesemos a vivir juntos a Teruel nuestro voto pasaría ser mucho más decisivo que el de nuestros queridos lectores que votan en Madrid.
Por ello, es obvio que hace falta replantearse este diseño, sólo hace falta señalar que los 350 escaños corresponden al cálculo en la época (maricastaña’s time) de un escaño por cada 100.000 habitantes… cuando en la propia CE (art. 68) tan sólo se hace referencia a que el Congreso de los Disputados debe tener entre 300 y 400 escaños.
El voto nulo es un voto defectuoso, una papeleta con algo escrito, tachaduras….se contabilizan, pero aparte de eso tampoco se tienen en cuenta a la hora de asignar los representantes, ya que son votos que se “pierden”.
El voto en blanco es considerado un voto de protesta:
“participo de la democracia pero no me siento representado por ningún candidato”
Son votos válidos y se contabilizan como tales a la hora de calcular el total de votos válidos emitidos. Sin embargo no se tienen en cuenta a la hora de asignar los representantes, salvo para calcular el número mínimo de votos que debe tener un partido para tener representación parlamentaria en una circunscripción.
En realidad este es un efecto, en opinión del equipo de retaguardiaclub, muy importante y peligroso, por que en realidad perjudica a los partidos que están al borde de la representatividad ya que los puede dejar fuera del reparto de escaños (aunque esta cuestión podría generar largos e interesantes debates).
Es decir, refuerza a las mayorías, con lo que… ¿dónde queda la queja?
La tercera opción es el absentismo, pero siempre ha sido muy díficil de interpretar: “no fui a votar por que estaba en la playa” vs. ”no fui a votar, es mi manera de protesta”, ¿con cuál nos quedamos?
(Gracias por las aportaciones Yabu y Félix! Os esperamos seguir viendo por la retaguardia)



1 Comment
Febrero 13th, 2009 at 9:20
Gracias por la pronta respuesta, señor Retaguardia
De todas formas yo no me refería sólo a España, sino a todos los sistemas políticos representativos en general. Creo que si se estudiase desde una perspectiva histórica, veríamos que en su momento era algo necesario (en Estados Unidos, iban no-se-qué representantes en carromato a votar en el congreso), y que luego, por la sacramentalización la democracia, no han habido huevos de tocarlo.
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