Lunes, Noviembre 9th, 2009...1:00

Krugman o la renovación macroeconómica

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El premio Nobel de Economía Paul Krugman publicó hace poco en el New York Times un extenso artículo titulado How did economist got it so wrong? (¿Cómo pudieron los economistas hacerlo tan mal?), a lo largo del cual describe la evolución de las dos principales lineas de pensamiento macroeonómico de los últimos treinta años, esto es, la escuela neokeynesiana (saltwater economists) y la escuela de Chicago (freshwater economists).

En este texto Krugman también apunta la necesidad de renovar la linea de investigación y debate macroeconómico, con el fin de sacudirse de encima el monopolio de pensamiento impuesto por la escuela neoliberal, que defiende a capa y espada la eficiencia del mercado. Y apunta hacia donde debe orientarse la reflexión en este campo a partir de ahora.

Esperamos que disfrutéis del texto, el amigo Paul es un hacha a la hora de explicar lo que parece incomprensible.

…si se da por hecho [tal y como hacen los economistas neoliberales] la asunción de que las personas son perfectamente racionales y los mercados perfectamente eficiente, tienes que concluir que el desempleo es voluntario y las recesiones deseables (…)

La economía, como ciencia, se metió en problemas porque los economistas fueron seducidos por la visión de un sistema de mercado perfecto y sin fricciones.  Si la profesión se quiere redimir tiene que reconciliarse con una visión menos idealizada, la de una economía de mercado que posee muchas virtudes pero que también está expuesta a defectos y fricciones. Las buenas noticias es que no tenemos que empezar desde cero. Incluso durante el apogeo de la economía de los mercados perfectos se realizó mucho trabajo en relación al modo en que la economía real se desviaba del ideal teórico. Lo que probablemente pase ahora – de hecho, ya está pasando – es que la economía de defectos y fricciones se moverá desde la periferia hasta el centro del análisis económico (…)

Esto es lo que creo que los economistas deben hacer. En primer lugar, tienen que enfrentarse a la incoveniente realidad de que los mercados distan mucho de ser perfectos, de que están sujetos a falsas ilusiones y a la locura de las masas. En segundo lugar, tienen que admitir – y esto va a ser duro para los que se reían y cuchicheaban sobre Keynes – que las economía keynesiana continua siendo el mejor marco teórico que tenemos para comprender las recesiones y las depresiones. Tercero, tendrán que esforzarse al máximo para incorporar la realidad de las finanzas a la macroeconomía.

…if you start from the assumption that people are perfectly rational and markets are perfectly efficient, you have to conclude that unemployment is voluntary and recessions are desirable (…)

Economics, as a field, got in trouble because economists were seduced by the vision of a perfect, frictionless market system. If the profession is to redeem itself, it will have to reconcile itself to a less alluring vision – that of a market economy that has many virtues but that is also shot through with flaws and frictions. The good news is that we don’t have to start from scratch. Even during the heyday of perfect-market economics, there was a lot of work done on the ways in which the real economy deviated from the theoretical ideal. What’s probably going to happen now – in fact, it’s already happening – is that flaws-and-frictions economics will move from the periphery of economic analysis to its center (…)

So here’s what I think economists have to do. First, they have to face up to the inconvenient reality that financial markets fall far short of perfection, that they are subject to extraordinary delusions and the madness of crowds. Second, they have to admit – and this will be very hard for the people who giggled and whispered over Keynes – that Keynesian economics remains the best framework we have for making sense of recessions and depressions. Third, they’ll have to do their best to incorporate the realities of finance into macroeconomics.

Extractos del artículo How did economists got it so wrong? de P. Krugman

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